Introducción
Si alguna vez has dicho “todo se me muere” o “no tengo mano para las plantas”, este artículo es para ti. No existe la persona “mala para las plantas”; lo que suele existir son miedos, falta de información y decisiones incorrectas al elegir la planta o al cuidarla.
El primer miedo casi siempre es el riego: o se ahogan, o se secan. La clave no está en regar todos los días, sino en aprender a leer la tierra. Si al metro tu dedo 2 o 3 cm sientes la tierra seca, es momento de mirar; si las notas frías o húmedas, es mejor esperar. Cambiar esta simple costumbre evita uno de los errores que más matan plantas en casa.
Otro miedo muy frecuente es la luz: “mi casa es muy oscura” o “en mi oficina casi no entra sol”. La realidad es que muchas plantas de interior viven felices con luz indirecta. Si durante el día puedes leer sin encender la luz, tienes suficiente claridad para especies resistentes como pothos, sansevieria o zz. La clave está en ubicarlas cerca de una ventana (sin sol directo fuerte) y rotarlas cada cierto tiempo para que crezcan parejas.
También está el miedo al tiempo: sientes que tienes demasiadas cosas por hacer como para sumar “otra responsabilidad”. En ese caso, el truco es elegir plantas que se adapten a tu rutina: especies que aceptan riegos cada 10–15 días, combinadas con macetas con buen drenaje. Un riego profundo pero espaciado (regar bien y luego dejar secar) funciona mejor que muchos riegos pequeños y seguidos.
Por último, es normal que tengas miedo de “llenar la casa de bichos o suciedad”. Tener plantas no significa convivir con plagas. Revisar las hojas una vez a la semana, limpiar el polvo con un paño húmedo y evitar el encharcamiento mantiene a raya la mayoría de problemas. Si aparecen punticos blancos, telitas finas o manchas pegajosas, actuar pronto con productos orgánicos suele ser suficiente para salvar la planta sin drama.
Cuando entiendes que tus miedos son normales y que todos tienen solución práctica, cambia por completo la forma en la que te relacionas con las plantas. Dejas de sentirte “mataplantas” y empiezas a verte como alguien que está aprendiendo, acompañado y con herramientas claras para cuidar su propio rincón verde.
Tip TierraViva
Paso a paso para dejar de sentirte "mataplantas".
- 1. Empieza pequeño: Elige solo 1 o 2 plantas fáciles (pothos, sansevieria o zz) en lugar de llenar la casa de golpe.
- 2. Observa la luz de tu espacio: Mira dónde hay luz natural durante el día y pon tus plantas allí, evitando el sol directo fuerte.
- 3. Cambia la forma de regar: Deja de regar “porque toca” y empieza a regar solo cuando la tierra se sienta seca a 2–3 cm de profundidad.
- 4. Mejora el sustrato y el drenaje: Si la tierra está muy dura o se encharca, cambie a un sustrato aireado y use macetas con orificios de drenaje.
- 5. Mantén tus plantas nutridas: Define un día al mes para aplicar tu fertilizante o biofertilizante líquido y anótalo en el calendario.
- 6. Haz una revisión semanal: Dedica 5 minutos a ver hojas, limpia el polvo y busca señales de plagas para actuar a tiempo.
- 7. Registra tu progreso: Toma fotos al inicio y cada mes. Cuando veas tus plantas verdes y creciendo, entenderás que no eras “malo con las plantas”, solo te faltaba la guía correcta.






